El agua fría tiene mala fama. La asociamos al sobresalto, al impacto brusco, a algo que irrumpe sin avisar. Sin embargo, desde hace siglos, distintas culturas han utilizado el frío como herramienta de purificación, fortalecimiento y renovación del cuerpo.
En Hammam Al Ándalus, el agua fría forma parte de un diálogo más amplio: el del contraste térmico. Un lenguaje ancestral en el que el cuerpo aprende a activarse, a soltar tensiones y a recuperar su equilibrio natural a través del paso consciente del calor al frío.